4 de noviembre de 2014

Balances del 2014

Acabamos de empezar todavía noviembre y quizás sea un poco pronto para escribir esto. Aún quedan un par de meses de este año, pero creo que no se pierde mucho si doy el año por finalizado ya. Al fin y al cabo, este año para mi es un año de transición, un año en el que he tocado fondo y aunque me ha costado, y sigue costándome levantarme, estoy aquí.

Esta historia comienza en el verano de 2013, donde la crisis económica y el estancamiento de mi situación personal provocaron un periodo de recesión en mi vida, por lo cual el año pasado ni siquiera me animé a subir esta entrada. Como puede verse en este blog, dejé muy de lado mis aficiones, dejé de luchar por aquello que me gusta, ya que llegué a menospreciar tanto a mi trabajo, como a mi mismo. Me invadieron los pensamientos negativos y cuando esto pasa, te conviertes en un zombie que no se cree que su vida puede ir a mejor.

Mucha culpa de esto la tuvo la monotonía y las inquietudes que alguien joven como yo tiene. Quizás debí tomarme las cosas con más calma y disfrutar un poco más de la vida, pero no supe pensarlo así. Estaba mal, y no sabía exactamente por qué. Era un cúmulo de cosas, muchas de ellas con una solución que no pude ver teniéndola delante de mis narices, y otras que no podían resolverse chasqueando los dedos, que necesitaban su tiempo pero yo no quería dárselo.

Llegó enero y toqué fondo. El culmen de mi amargura fue el din de una relación de casi dos años. Ahora sé que fue mejor así, que era necesario para avanzar. Pero yo seguía bloqueado, atrapado en mi hastío, en el cual llegué a plantearme quien soy yo realmente y lo que quería hacer con mi vida. Las respuestas estaban tras la niebla del negativismo que rondaba mi cabeza. Realmente tampoco es que cambiase mucho la cosa.

En el camino hacia la mejora de mi situación, me reencontré con viejos amigos y conocí otros nuevos. Quizás este camino no lo tomé de una forma muy acertada, pues me refugié en el alcohol como forma de evasión de mis problemas, y como no, del tabaco, que me llevaba acompañando ni más ni menos que 8 años. Al final, acabé dejando el tabaco y viviendo una vida sobria. Lo que no quiere decir que no tome una copa de vez en cuando, pero normalmente cuando salgo llevo coche, por lo cual no bebo, ni falta que me hace.

Este verano, tras quedarme mal sabor de boca del verano anterior, si que fue bastante satisfactorio para mí. Decidí no hacer absolutamente nada durante ese periodo, no quería compromisos, tan solo pasar un verano agradable. Asistí a un concierto de Extremoduro en La Coruña, quizás el lugar más lejos de casa que he estado, lo cual es un poco triste, pero tiene fácil solución. Adoro tener el recuerdo de ese día y, la verdad, me ha animado bastante a viajar. Una pena no tener mucho dinero.

Mi centro de operaciones :)
Este año también, por primera vez en mi vida, tengo habitación propia. Tardé bastante en tenerla, pero al final aquí estoy. No es que sea el mejor lugar del mundo, pues preferiría salir de casa de mis padres, pero al menos tengo un poco de espacio para mi, para poder hacer mis cosas. Esto era algo que me rallaba bastante, pero bueno, al menos la situación ha mejorado. Además creo que se nota en este blog, pues he escrito más entradas desde que estoy aquí. Lo malo es que muchas cosas que escribo las desecho mientras las estoy escribiendo porque no me acaban de convencer. Antes esto no me pasaba, al menos no tanto. Pero bueno, lo importante es no desesperarse y seguir adelante.. No estoy diciendo que mi crisis personal haya terminado ni mucho menos, pues incluso ayer tuve un mal día. Pero vamos por el buen camino. Tengo un ligero problema que es que no sé que hacer el año que viene. Sé que quiero estudiar y que sea algo que me guste, pero me gustan demasiadas cosas. No creo que pueda considerarse completamente una desventaja esto, pues al fin y al cabo disfruto mucho de mis diversas aficciones y todo lo que se aprenda es bueno. Al final puedes unir los puntos, como dijo Steve Jobs y, en mi cabeza, varios de mis proyectos, tienen una conexión. Tengo poco tiempo para pensarlo, pero no toca más que trabajar en ello mientras acabo lo que estoy haciendo.

Como ya dije, mis problemas todavía no han terminado, y quizás se vayan unos y vengan otros, pero debo evitar cometer los mismos errores y ponerle orden a mi vida y, por eso, voy a dejar mis propósitos. No para el año nuevo, sino a partir de que ponga punto final a esta entrada:

- Organizarme mejor, tener un horario.
- Escribir más a menudo.
- Empezar a hacer ejercicio.
- Leer más libros.
- Viajar más.

... y en definitiva, enorgullecerme de mis progresos, no darle demasiada importancia a los fracasos y ser feliz. 

Por mi parte no hay nada más que decir de este año, y si tengo algo más que contaros, tened bien claro que subiré otra entrada. Ahora me gustaría que me dejaseis que tal ha sido o está siendo este año para vosotros en los comentarios y, aunque sea un deseo un tanto prematuro, os deseo un próspero 2015.
Que tengáis suertecita,
Amroth Rhymes