22 de abril de 2014

Sociedad Zombie

Siento como se petrifican mis adentros, mientras, mis ojos se deshacen del agua que me da la vida. Aún queda calor en mi cuerpo, pero me siento helado. Quizás sea el contagio social del individualismo meticuloso, del pertenecer a una sociedad en la que la gente está tan cerca y a la vez tan distante. Encerrándose cada vez más en si mismos, enfriándose, desmantelando lo social de la sociedad, como una llama helada fundiendo fríamente la cera de una vela hasta hacerla desaparecer.

¿Donde quedó el cariño? Los abrazos, las caricias, los besos, las palabras sinceras de elogio a la belleza, sea del cuerpo o del alma... Prostituimos el amor, que ya es droga, pasándolo como tal, para coger el subidón del momento, siendo infelices el resto del tiempo. Y si, ya hablamos solo de sexo, haciéndolo pasar por fin, cuando tan solo es el medio. Un ritual, una forma de expresar el más grande amor entre dos personas. Que tampoco digo que se tenga que amar para tener sexo, pero es el cariño entre las personas lo que se está perdiendo. Simplemente trozos de carne en busca de otros trozos de carne para buscar el éxtasis momentáneo, que nos dejará con ganas de más, porque siempre hay ganas de más. ¿Pretendemos así alcanzar la felicidad?

Cierto es que amando te expones a que te puedan hacer daño, pero más daño hace el miedo a este fracaso, un miedo, que cual enfermedad, cual peste, se propaga hasta llegar a cada rincón de la sociedad convirtiéndonos en seres solitarios, seres sin vida, seres inertes en busca de algo que pueda satisfacer sus necesidades más profundas, al menos por un momento. Bebemos, nos drogamos, para olvidar el miedo. Para olvidar esta mierda de lejanía entre las personas y seguir viviendo un poco más, sin vida.

Como nos gustan las películas, series, videojuegos y todo tipo de historias sobre zombies, sin darnos cuenta de que tal apocalipsis ya está entre nosotros. Somos, en fin, sois zombies. Aunque a mi también me enferma esta situación... Nos olvidamos de los sentimientos, de la gente, y sólo pensamos en conseguir el sustento para nuestra podrida alma.

Los amigos a penas se dan ya muestras de afecto. Estamos cegados haciéndonos los duros y cerrándonos para evitar aquello que nos da miedo, aquello que nos hace daño. Pero no nos damos cuenta de que siendo sinceros con nosotros mismos y sinceros con los demás, si todos cambiamos la actitud hacia ese lado, ya no habría de que preocuparse.

Tachadme de romanticó, de amante de las utopías,hippie, iluso... Me da igual, tan solo soy un ser humano al que no le gusta la sociedad de zombies que se está formando. Según una historia, de incierto origen, un hombre dio un consejo a la gente, consejo que yo mismo quiero daros: Amaos los unos a los otros.

Que tengáis suertecita,
Amroth Rhymes