23 de enero de 2015

El funcionamiento de una empresa

"You know what capitalism is? Getting fucked!" 
- Tony Montana, Scarface (1983)

Hoy me apetece enseñaros como funciona una empresa a día de hoy en cierto país, para ello, y antes de nada me gustaría presentaros a los varios tipos de individuos que podemos encontrar dentro de ella:

El Jefe.

El jefe o dueño de la empresa, también llamado empresario, es un personaje que se lucra por poseer un negocio goza de ciertas ventajas económicas respecto a la gran mayoría de la población: los trabajadores. Es una persona que por norma general no sabe lo que es ganarse el pan y ensuciarse las manos, ni lo costoso que puede ser para un trabajador normal y corriente tener que hacerlo. Si bien hay casos en los que es cierto que el empresario ha empezado desde cero con su empresa, teniendo que trabajar como los demás, al parecer la inmensa mayoría de estos sufren de cierta amnesia provocada por el contacto con los lujos que alguien que llega a tal posición puede permitirse.
Suele haber más de uno de estos individuos en la cúspide de la pirámide, que se reparten en porcentajes su poder, en la medida que ellos hayan aportado capital a la empresa.

El asalariado.

Dentro del sistema piramidal que hay dentro de una empresa, la gran mayoría de los integrantes de esta son gente ligada a un salario. Dentro de esta pirámide, y dejando la cumbre bien marcada por los empresarios, existen varios subtipos de trabajadores, que se diferencian por ciertas ventajas, diferencia de salario y/o poder sobre los demás (A veces, que no siempre, también por su nivel de estudios u otros méritos profesionales).




Los subjefes.

También los hay de dos tipos: Los llamados "jefes de..." (marketing, producción, etc.), que se encargan de controlar el correcto funcionamiento de cierta parte de la empresa y los "encargados", que no son más que otro asalariado más que por algún motivo, sean méritos profesionales o no, disponen de ciertas ventajas frente a los demás, aunque realmente a la vista de los de arriba no sean nada. Tanto los unos como los otros, gracias a su poder en la pirámide, suelen actuar con cierta prepotencia hacia aquellos que se encuentran en escalones más bajos.

Los sindicalistas.

Se supone que estos individuos son los defensores de los derechos de los demás trabajadores, pero suelen utilizar sus privilegios (horas sindicales) para gandulear y vivir mejor que el resto, mientras le dan la razón en todo al patrón, como buen lameculos, sector que analizaremos más adelante.

La mayoría silenciosa.

Escogí este término porque sé que a Marianito le gusta. Son la mayoría. Trabajan sin hacer mucho ruido porque no quieren problemas, solo buscan llevar dinero a su casa y que termine la jornada laboral para disfrutar de su merecido descanso.

Los lameculos.

Son trabajadores de cualquier parte de la pirámide, pero los que mas abundan están en la mayoría silenciosa. Buscan el favor de aquellos que están por encima de ellos, halagando su labor incluso cuando perjudica a los demás, lameculos incluidos. Actúan como perros que se comen las sobras de su amo por debajo de la mesa y creen que esa es la mejor forma de proceder, pues tienen la certeza de que es así como funciona el mundo. Lo peor de todo es que en parte tienen razón.

El despedido.

No forman ya parte de la empresa, pero es interesante analizarlos. Los hay de tres tipos. El primero es el asalariado que no cumple las expectativas de trabajo y por ello es nominado y echado de la casa, vamos, el trabajador con nombre de barra de pan francesa... ¿Cómo era? ¡Ah, sí! Vaguete. El segundo es el te despido porque me sale de los cojones "despido por motivos de la empresa" Y el tercero, y menos frecuente, es el que abre la boca y dice las cosas como son, quejándose de lo que lógicamente hay que quejarse.

El conjunto y su puesta en escena.

Bien, ahora que conocemos a todos los actores, es hora de comenzar la función. ¿Estáis listos? Se abre el telón: 

Nos encontramos con el gran protagonista, el empresario. Este ve que los beneficios de este año son menores a los del año anterior. No hay pérdidas, sino menos ganancias y se ve que esto es un grave problema para el señor empresario. ¿La solución? Hay que despedir gente y/o bajar los salarios. Total con menos trabajadores o con estos descontentos puede producir lo mismo y a el no le va a doler nada, ya que el gobierno del país puso a su disposición leyes que le permiten hacer lo que le sale de los cojones vea conveniente. La verdad es que es un gran problema tener menos beneficios, el señor empresario ve que este año no va a poder construirse ese chalet al lado del mar del que había hablado ya con su amigo el alcalde.

Los trabajadores saben que al empresario no le va a faltar un plato de comida en la mesa, ni unos cuantos viajes a lugares exóticos y otro tipo de lujos a los que ellos no tienen acceso o se pasan la vida ahorrando para poder conseguirlos. Los sindicalistas no mueven un dedo, pues forman parte de esa mayoría silenciosa aunque gozando de sus horas sindicales. ¿Para qué hacer nada? Ellos ya están mejor que el resto.

Los subjefes gozan de mejor salario que la mayoría silenciosa, a ellos tampoco les preocupan las condiciones laborales de los demás, la suyas ya son mejores. Quizás a los encargados si que les importe, pues aunque tienen un sueldo mayor que sus subordinados, la diferencia no es mucho mayor, pero mejor será callarse y lamerle el culo a los de arriba, pues es más fácil putear a los de abajo que pelearse con ellos, ¿no?

Así amigos, es como funciona una empresa. El miedo a ser despedido, ante la baja expectativa de volver a encontrar un empleo domina a los trabajadores y aparte, aunque todos los trabajadores se juntasen para organizar una merecida protesta no conseguirían nada más que su despido, pues hay miles de personas que pueden ocupar su puesto de trabajo. A mi sinceramente me repugna esta situación. Es entendible la pasividad de los trabajadores, pero... ¿Dónde está el límite de aguantar ser explotado por una empresa? Dejadme vuestra opinión en los comentarios.

Que tengáis suertecita,
Amroth Rhymes