28 de septiembre de 2014

"Entre dos tierras" Cap.4

Cogí la ropa y me la puse mientras Alexandra hablaba con Rebeca con un pequeño artefacto, el cual  creo que llamó móvil. Una vez vestido me senté al borde de la alcoba y me dispuse a escuchar la parte de la conversación.

- ...Coge el coche y vente, que yo tengo que ir a  trabajar y no quiero que Juanjo se quede solo... Si, sigue sin recordar nada. Ya he llamado a su jefe para decirle que no puede ir a trabajar... Bueno, hasta ahora.

- ¿Va a venir mi prima?

- Si, viene en un ratillo. Bueno, voy a por mis cosas mientras tanto. Espera aquí.

 Rebeca abandonó la habitación, yo me puse junto a la ventana, estaba amaneciendo en aquel extraño lugar. La verdad es que a pesar de que era la primera vez que había visto a Alexandra me sentía bien a su lado. Era una mujer preciosa y disfrutaba mucho del cariño que mostraba por mi. Lo más extraño es que me sonaba su rostro, pero no de verlo en este mundo, sino del mundo del que procedo, aunque tampoco recuerdo en que lugar.

En aquel momento tampoco recordaba muchas cosas de mi mundo, pero si las suficientes como para darme cuenta de su existencia y de que este lugar, por mucho que mi supuesta prima y ella intentasen hacer mio, no lo era.

Había pasado un rato desde que Alexandra dejó nuestros aposentos. Alguien llamaba a la puerta, supuse que era Rebeca. No me equivoqué, era ella. Alexandra se despidió de nosotros y Rebeca se sentó a mi lado.

- A sí que sigues sin recordar nada, ¿verdad? Bueno, tu no te preocupes, que está aquí tu primita y te va a ayudar. - Dijo Rebeca con una sonrisa.

- Pues espero que me sirva de algo su ayuda, porque yo aquí estoy perdido. No entiendo nada, desconozco todo de este lugar. Al menos se me hacía agradable la compañía de Alexandra, pero se ha ido.

- Eso es bueno, al menos se ve que queda algo de amor. Pero parece que mi compañía no te hace tanta gracia. -Se ríe- Es broma primo, es normal que te sientas a gusto con ella, es tu novia, aunque no lo recuerdes.

- ¿Y ahora que hacemos?

- Pues no lo sé, a lo mejor es bueno encender el ordenador a ver si recobras la memoria a base de fotos, música y esas cosas.

- No entiendo nada, pero vale, me gustaría entender al menos algo de lo que está pasando.
- ¡Ese es el espíritu primo! Jajaja.

- ¿Que espíritu? -Le dije asombrado, mirando alrededor.

- Bah, déjalo anda...

Rebeca se levantó de la alcoba y se sentó en una silla junto a la mesa que tenía extraños artefactos. Pulsó un botón de uno de ellos y este emitió un ruido. De otro empezaron a brotar imágenes luminosas. En estas imágenes, entre otras cosas había letras que supe leer. Rebeca cogió con una mano otro artefacto que al moverlo movía también una imagen con forma de punta de flecha torcida dentro del artefacto que emitía imágenes luminosas. También usaba otro artefacto, que tenía botones con letras escritas en ellos y que servía para escribir en la luz.

- Por tu cara diría que no sabes ni que es esto. -Dijo mi prima.

- Pues por mi cara has acertado.

- Esto es la torre, esto la pantalla, esto el teclado y esto el ratón.

- ¿Ratón? Que yo sepa los ratones son animales, no máquinas.

- Jajaja. También son animales, pero por aquí no los hay. Te voy a enseñar unas fotos en las que apareces.

Apareció mi imagen en lo que llamó pantalla a modo de retrato. En esa máquina había muchos retratos, había algunos en los que aparecía junto a Alexandra, otros con Rebeca y otros con gente a la que nunca le había visto la cara, al menos que yo recordase.

- Escucha Juanjo, esta es tu canción favorita.

- Que música más rara...

- Pues es la que te gustaba. Jajajaja. Bueno, mientras escuchas esto voy a mirar una cosa.

Se dispuso a leer unos textos extraños, y a mi, aunque me resultase extraño tuve la sensación de que ya sabía usar la máquina. De que acabó de leer aquellos textos le dije a Rebeca si me dejaba intentar usar el ordenador. Ella accedió, me senté en la silla y me dispuse a usarlo. Efectivamente ya sabía como.